Aquella tarde en que te vi, mis ojos seguían tu sombra detallando y subiendo la mirada para apreciarte personalmente, me pareciste tan coqueto, tan natural, tan sobrado de seguridad por ser como eres ante los demás.
Cruzamos nuestras manos, en son de saludarnos sin imaginar que ambos nos detallábamos hasta lo más mínimo, palabras iban y venían, entre sonrisas y miradas, como cuando se tiene una cita a ciegas.
Pero cuando pasa el tiempo me das a entender, que era yo a quien tu buscabas, un amor bonito y sincero, que deseas consentir y proteger, que deseas descubrir. Y por la curiosidad de saber más cosas de mi tu malhumorado amor te hace alejar y no sentir.
No seas hombre de poca fe, no te quedes con los brazos cruzados sin hacer nada, sin luchar por lo que sientes, el amor se gana con detalles, con poemas, con flores, con chocolates, con atenciones con tu presencia. Con besos suaves, dulces y apasionados, con caricias que se sientan hasta el alma, el amor es una eterna conquista que no hay que descuidar para no darle la ventaja a quien no lo merece.
Así que desiste de tu malhumorado amor ese que te aleja de lo que quieres, de lo anhelas de lo que deseas y date la oportunidad de renacer y volver a ser feliz, de sentir, de amar y ser amado y allí estaré para ti.

